La espina bífida es una malformación congénita que se produce cuando el tubo neural no se cierra correctamente en las primeras semanas de embarazo. La buena noticia es que, en embarazos planeados, es muy fácil de prevenir.
Es una de las malformaciones fetales más frecuentes en los bebés, en el mundo aproximadamente por cada 10.000 recién nacidos, ocho presentan alguna malformación del tubo neural.
La espina bífida puede causar discapacidades físicas e intelectuales de diferente gravedad, en función del tamaño y localización de la abertura en la columna, ya que, además, suele dañar la médula espinal y los nervios. Entre sus posibles consecuencias están la parálisis, hidrocefalia, retrasos en el desarrollo físico y motor y los problemas intestinales graves.
Cómo prevenir la espina bífida
La principal causa de la espina bífida es la deficiencia de ácido fólico en la madre durante los meses anteriores al embarazo y en los tres meses siguientes, cuando se está formando el sistema nervioso del feto. También existe un 5% de casos cuyo origen se desconoce.
Este es el motivo por el que, cuando deseamos tener un hijo, se recomienda acudir a una consulta pre concepcional. En ella el médico nos hará un chequeo y nos recomendará, entre otras cosas, empezar a tomar suplementos de ácido fólico y hierro desde dos meses antes de buscar el embarazo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que “todas las mujeres, desde el momento en que comienzan a intentar quedarse embarazadas hasta las 12 semanas de la gestación, deben tomar suplementos de ácido fólico (400 μg de ácido fólico al día)”. Es decir, el suplemento de ácido fólico se mantendrá al menos durante el primer trimestre.
Los suplementos no son la única manera de obtenerlo. A la hora de planificar nuestra alimentación durante el embarazo es importante recordar que el ácido fólico está presente en alimentos como los vegetales de hoja verde, las lentejas, el brócoli o los cítricos.
Un apunte importante: recuerda que el ácido fólico, en las cantidades recomendadas por los médicos, tiene un efecto protector respecto a los defectos del tubo neural, pero hay estudios que advierten de que una dosis excesiva de folatos también puede perjudicar al bebé. Una reciente investigación https://drive.google.com/open?id=0B9vvSGijHGjoT28tWHJpYUJacWs en Baltimore (EE.UU.) llegó a la conclusión de que consumir mucho ácido fólico puede aumentar los riesgos para el futuro bebé de padecer autismo, además el consumo excesivo de hortalizas que contiene estos folatos puede ser perjudicial ya que estas hojas anchas tienen abundantes nitratos, por eso no siempre es conveniente auto medicarse.
Para confirmar que su bebe no padece ningún trastorno del sistema nervioso fetal debe de tomarse una ecografía genética entre las 11 a 14 semanas y una ecografía morfológica entre las 20 a 26 semanas del embarazo, esta ecografía debe de ser tomada por médicos con amplia experiencia en la salud fetal, la ecografía 3d y 4d puede ayudar a visualizar mejor la malformación ya detectada, y de ninguna manera sustituye a la ecografía 2d o al doppler, son sólo un complemento de una ecografía completa.

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