La torsión del pedículo de un quiste es una de las complicaciones más frecuentes en los tumores de mediano y gran tamaño. Todo tumor ovárico que sea movible, tiene un pedículo, por lo tanto, todo tumor ovárico pediculado significa para la portadora un peligro. Los quistes funcionales del ovario suelen ser asintomáticos, pero se pueden acompañar de molestias abdominales bajas, leves, dolor pélvico o dispareunia; la rotura de estos quistes llenos de líquido produce en ocasiones irritación peritoneal, a veces un hemoperitoneo, que en ocasiones es grave. Cuando estos tumores ováricos y paraováricos sufren torsión o infarto, la molestia abdominal baja es más intensa; esta torsión sigue en sentido de las manecillas del reloj y puede ser leve o severa cuando demuestra varias vueltas completas.
Las torsiones del pedículo se producen del 15 al 20 por ciento de todos los tumores ováricos. Clínicamente son indistinguibles; además ocurren con más frecuencias en tumores pequeños o moderados que en los grandes por lo que se tiene que realizar un correcto examen ecográfico.
Se pueden encontrar dos cuadros clínicos específicos:
Cuadro subagudo:
• Dolor abdominal recurrente que desaparece al destorcerse el pedículo
• Febrícula
• Anemia
Cuadro agudo:
• Dolor intenso y sostenido, de aparición súbita que no cede con analgésicos convencionales.
• Presencia de signos y síntomas de un dolor abdominal agudo como: postración, sudoración, náuseas y vómitos reflejos, signos de irritación peritoneal, incluyendo tensión defensiva de la pared abdominal.

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